30 marzo 2010

Kicg Boxing, Muay Thay, Karate, Judo etc.






Las Artes Marciales son luchas milenarias que a traves de los siglos se han ido modificando según han considerado los maestros. Las luchas se acondicionaron para el soldado poder vencer a su oponente con técnicas superiores en los enfrentamientos cuerpo a cuerpo. La técnica ha demostrado ser superior a la fuerza. No solo los soldados de la antigüedad se valieron de las distintas artes en los contactos del combate, hoy en los tiempos que corren muchas de estas luchas se han convertido en deportes de competición y continuamente los grandes maestros han aplicado distintas técnicas de perfección para que sus practicantes valoren más la nobleza, el honor y la destreza, que la fuerza y la opresión sobre sus adversarios. En las imagenes, El Campeón de Europa de kicg Boxing, pone a prueba a su alumno, Ivan Borrego en el gimnasio 360 de Puerto Real -Cádiz- Ivan desde los 5 años de edad, viene practicando las artes marciales. actualmente a sus 13 años de edad, es Cinturón Marrón de karate.

02 marzo 2010

ARTES MARCIALES



















Las artes Marciales son algo mas de lo que aparentan. La ciencia, lo sublime de su creación, sirve mas para ayudarte a ti mismo que para vencer a tu oponente. El poder mental y espiritual que a través que transcurre el tiempo, hacen de la persona un ser humilde seguro de si mismo y compasibo en un conflicto. Podría decir más, si bien, el todo incide en la humildad, y la caridad. Lo último, es el poder de la tecnica. Jesús Borrego López...

Estas hermosas imagenes muestra al Sensei Jesús Borrego dando una clase de Judo a especialistas y alumnos de Karate. Visiblemente la honorabilidad del Campeón del Mundo y de Europa de Katas D. francisco, director y profesor del Honbu Dojo 6º Dan, quien honro a un servidor, permitiendome dar tecnicas fundamentales del Judo.

04 febrero 2009

POR QUÉ LO BAUTICÉ CON EL NOMBRE DE OJO DE POLIFEMO


Aprovechando una de las más grandes bajamar del año, navegaba por el centro del Cráter, sin apercibirme que la marea bajaba, cuando vine a darme cuenta era demasiado tarde. No podía por más salir de la encrucijada.

Mi embarcación fue hecha presa, enredada la hélice por la ‘endémica’ (Cymodocea nodosa). En Cádiz conocida por ‘Porreo’. Cuando entré en el gran círculo navegando tan entusiasmado tomando apuntes y fotografiando el traslucido fondo, con la cola del motor levantada tres cuartos, y la máquina al mínimo dado la escasa profundidad, me encontraba inmerso, entusiasmado al extremo de perder la noción de todo aquello que no fuera mis elucubraciones sobre tan extraordinaria experiencia. ‘No precisé en cambio, que la marea seguía bajando. Las plantas que en distintas zonas del cráter superaban el metro de altura se enrollaron en la hélice parándose el motor. Levanté la cola y me deshice del enredo con el cuchillo; eché mano de un remo por si podía arribar a aguas más profundas impulsando a la “Monti” (mi barco) por la popa, pero esta no se coscaba; pensé que salir del lugar me llevaría varias horas hasta que subiera la marea. Hice un nuevo intento por salir del atolladero tratando de impulsar la embarcación con el remo por la aleta de popa; mi sorpresa fue mayor y más mi espanto al observar como el remo que medía casi los dos metros, se hundía clavándose en el lodo al extremo que me costó trabajo sacarlo por lo profundo que estaba. Cuando lo recuperé me entró tal cabreo que lo lance con fuerza y casi lo pierdo ya que penetró más de un metro ochenta y mucho me costó recuperarlo. Me senté, porque mentiría si no digo, que estaba sin respiración. Tres horas, tal vez más estuve atrapado. Tuve tiempo de Pensar… Hasta me acordé del mítico ‘Ulises’ cuando clavó el puntiagudo palo en el ojo del ‘Cíclope Polifemo’. En cierto modo había símil “palo remo”, “ojo cráter”; y “esperar que llenara la marea”, “con el cíclope en su desesperación quitara la roca que tapaba la cueva donde Ulises se hallaba. El mar es pequeño o grande según las circunstancias. Se con toda seguridad que si en lugar del remo hubiera sido servidor quien saltara para empujar, me habría clavado en el fango y también ahogado con toda seguridad. Sinceramente: El mar se me hizo grande… Esperé hasta la subida de la marea y todo llegó a buen fin. El Cráter, su engañoso lecho es fango cubierto por la sola vegetación del “Porreo” empero las plantas están adheridas al seno, a una o dos cuartas; partiendo de esos, escasos centímetros, se va convirtiendo en una suave y limpia lama. No es de extrañar que no muy por debajo de la lama, exista agua.

LA BAHÍA SE NOS MUERE”. (En breve próximo artículo)

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08 diciembre 2007

EL OJO DE POLIFEMO TRES







He tratado de conectar con biólogos marinos, unos conocidos y otros no, el caso es que no he visto demasiado interés; los que me conocen no han sabido o querido contestar a mis preguntas, si bien, se han quedado perplejos ante la noticia dando respuestas evasivas y ambiguas; cuando les presento el alga submarina “Caulerpa prolifera” -nombre común- “oreja de liebre”, o “lechuga marina”, así como la planta submarina “Cymodocea nodosa” no atinan a comprender como es posible que entre ambas den forma al colosal circulo –cráter-. La única planta existente dentro del cráter es “cymodocea nodosa” y toda su tangente la rodea la Caulerpa. De cualquier manera la biología marina abarca una gran variedad de especies, y entiendo que “echar carga al serón sin minuta, no lo hace nadie hoy día; y eso precisamente es lo que me ocurre a mí, no le hago la cama a nadie. La caulerpa u oreja de liebre es un alga común que al igual que otras especies escogen lugares idóneos para formar sus propios ecosistemas, donde reciben y dan vida a otras especies. Es rastrera y penetra hasta donde la dejan, se expanden por debajo de los lodos; la cuestión es que si logran rebasar sus poderosas raíces por las de otras algas, la caulerpa prevalece ahogando a las especies mas débiles; de donde se deduce que no se trata de una plaga estrictamente dicho, ya que están cumpliendo con las leyes de la naturaleza. En la década de los 90 esta especie se convirtió en una autentica plaga, según consta en determinadas regiones del Mediterráneo austral Otra cuestión digna de tener en cuenta es observar y estudiar si el tema tiene que ver con cuestiones climáticas y por citar un ejemplo podría decirse que la climatología actual le está afectando a otras especies que se extinguen y los espacios están dando cobijo a La caulerpa, alga más resistente etc.
Este no es el caso de la “Cymodocea nodosa” fanerógama abundante en Cádiz, especialmente en su bahía, que por razones obvias se están extinguiendo. Con un poco de paciencia aquellos que quieran ver el cráter, podrán hacerlo a través del satélite. Tengo otros tantos datos que por razones personales no considero mencionarlos.




Jesús Borrego López

19 septiembre 2007

EL OJO DE POLIFEMO II PARTE




Antes de seguir con la segunda parte (Cráter de la Bahía de Cádiz) voy a puntualizar respecto de unas críticas que he tenido a bien leer ya que todas son “instructivas”, así que recurro al sinónimo para aclarar que no es igual decir “fulano es cojo, que cojo a fulano y lo dejo cojo” -esgrima gramatical- Disculpen los entendidos por vosotros no va. Soy usuario de Google y ¡no esclavo!; de ahí que de vez en cuando haga consultas al monstruo informático, y pida datos; en este caso, del “Cráter de la Bahía de Cádiz” y como no, sale a la palestra la retrograda y nauseabunda voz del necio. En este caso, algo así como aquellos que se inspiran en el “retrato del abuelo ya difunto, amarillento, apolillado lleno de polvo, con arrugas y manchas irreparables. “Hiede mi ordenador”, percibo el putrefacto cocido de necedades y de escaso valor critico; si bien, deduzco que hay “Tedeum personal” –me amo mucho-, cuya autora o autor, parece ser natural de las tierras que antaño conquistaron mis abuelos.
¡Sí! doña o don perfecto, no das una desde que comienzas a utilizar tu mequetrefe crítica en “Enigmas Express” Nº 38, dirigida entonces por el inestimable científico Fernando Jiménez del Oso, -admirado amigo- (hoy difunto) y en la actualidad, dirige D. Lorenzo Fernández Bueno, periodista, reconocida personalidad en el ámbito de la investigación científica de las paraciencias.
Siéntese en su pupitre y preste atención. Soy Jesús Borrego, quien investiga y se sienta sobre el enigmático cráter de la Bahía de Cádiz. –copio literalmente del periódico- y dice así. Que es un asunto muy simple. Que es un cráter todo misterioso que esta en Cádiz. Cerca de la Bahía. Gótico. Fantasmal. Lleno de fetiches y heterodoxias. De gran teatralidad interpretativa. Pero como cosa irónica de la vida casi no hay fotos. O por lo menos una foto decente estilo Nacional Geographic. Hay fotos de la luna y de marte pero del Cráter de Cádiz nada. Dicen que tiene tantos metros por tantos metros. Y que lo que hay adentro… bueno mejor no hablo. Ni digo. Pero los vecinos ven cosas. Aunque todo el mundo ve cosas hoy día si a eso vamos. Lo mío es iniciar una campaña para que hagan fotos del Cráter de Cádiz. Y en buenos colores.
-¡Cuidado! preste atención al listo de turno, estos sabihondos, recolectores de palabras “guaraníes” que emplean para confundirse ellos mismos, y tratan de infundir profundo conocimiento. Su solo objetivo es satisfacer su ego. Estos carajotillos suelen ser sopla flautas de un agujero solo, cuyo sonido produce un mantra aterrador. No entienden, no dialogan, no escuchan, les molesta el conocimiento del prójimo; de ahí su necedad.
El Cráter de la Bahía de Cádiz
D. José Antonio Caravaca, amigo, escritor, investigador, y corresponsal de “Enigmas Express” y D. Luis Mariano, periodista e investigador, presentador televisivo, dedicado a las ciencias parapsicológicas. Un buen día nos dio el abarrunto de embarcarnos en el “San José” y tirar milla hacia los cráteres, -digo cráteres- de la Bahía gaditana. Parte de aquel inenarrable periplo por aguas milenarias, navegamos por encima de la desgraciada flota cuyos capitanes prendieron fuego antes que el Conde “Essex” se apoderara de ella, en el año del SEÑOR de 1596, cuando el asedio a Cádiz por los ingleses.( Escuadra Angloholandesa). Estos excelentes investigadores dijeron una milésima parte de lo que realmente vieron y oyeron, Enigmas Express pública la noticia en un meritorio artículo donde José Antonio Caravaca pone al descubierto la evidencia. Antes me he pronunciado genéricamente con cráteres y digo yo ¿que mas da llamarlos cráteres, que hoyos, o depresiones submarinas. Se investigó los ecos del Sonar del “San José” por medio de las fotografías hechas por Luis Mariano situado en el puente del buque. Primero pusimos proa hacia la boya número 3, -primer hoyo- acto seguido le indiqué al patrón de la embarcación otra demora que nos llevó a las inmediaciones de la boya de canalización para la navegación, número 5. estaba completamente seguro que el sonar del “San José” dibujaría el tan anhelado cráter, y lo dimos por bueno, se trataba de otro hoyo, depresión o cráter, Luis, José Antonio y Maria del Carmen, esposa de Caravaca -investigadora también- disfrutaron al igual que yo lo que veíamos en la lectura del sonar y como la captaba la cámara de Mariano.
La historia es larga y por ello tendré que escribir la tercera parte, del “Ojo de Polifemo” –para mi particularmente la mejor si bien, opino que lo suyo sería un manuscrito, ya veré lo que hago. Esta tercera parte tal vez me haga claudicar y recurrir a mi teoría especial. Digo claudicar porque jamás me pronuncie ¡categóricamente! como que el cráter era una base submarina de ovnis, si bien hoy día tras infinidad de vueltas y mas vueltas por las inmediaciones de la Boya nº 5, unas veces solo y otras acompañado, -no puedo dar nombres de momento ya que tendría que contar con los beneplácitos y no los tengo de momento-. Siempre tuve gran duda, una pesada duda sobre la ubicación verdadera del cráter; pese a regocijarme con la experiencia antes relatada. Nunca tuve la convicción que aquel inmenso circulo y sus dos satélites de medidas exactas fuera el de la expedición, sencillamente porque la boya nº 5 se encuentra en las coordenadas geográfica 36º 29´ 861 N y 6º 13´ 136” W. y ello no se correspondía con la foto aérea dado los perfiles submarinos, claridad de fondo y perfección del circulo, que por cierto en el transcurso de la investigación se ha podido comprobar que tanto los hoyos -cráteres- uno y dos, (boya 3, y boya 5), no se aprecian en las fotos aéreas o de satélites dado que se hayan en el canal de navegación, donde las corrientes enturbian las aguas y las impregnan de lama formando una película opaca, (si bien, fue observado y fotografiado a través de los ecos de sonar como quedó comprobado). Ello dio lugar a que siguiera buscando, tenia que dar caza al “ojo de Polifemo” hasta dar con el a escasos metros del cráter de la boya nº 5. Apartado solo en un lugar intransitable para la navegación y fuera de aguas profundas. Para cerciorarme, navegué hasta San Fernando pasando por encima del mismo, mientas navegaba en dirección a un embarcadero de lanchas de recreo y botes de pesca. Desembarque y hable con los pescadores del “Caserío” y les pregunté por los hoyos -que ellos a diferencia de los pescadores de Puerto Real, lo llamaban las “honduras o boquetes” del Caño de la Carraca, -hasta ahí bien, todo coincidía -. Acto seguido, les enseñe una foto del cráter, y no tenían ni idea, pero seguí conversando, dejándolos hablar. Les llamó mucho la atención la foto y discutían entre ellos –me gustaba el ambiente, ya que al principio eran reacios a todo comentarios-, intuí que no se fiaban un pelo de mi y los comprendía porque lo que hice fue meterme en terrero enemigo “acotado” todo ello, que los de San Fernando no se llevan nada bien con los de Puerto Real. En el Caserío –inmediaciones de Fadrica-, se conocen todos, y colarme como un intruso, después de haber dado vueltas un día y otro, el mosqueo que conmigo tenían me lo corroboró una de las veces en el mar diciéndome descaradamente que me fuera del lugar. Cuando hablábamos, uno de ellos me comentó que me estaban observando desde hacia meses, -me reservo sus comentarios- pensaron de mi que era de todo, y si no me dieron con un remo en la cabeza, fue gracias a la “Benemérita”, pensaban que era guardia civil…Otros en cambio, pensaban que me dedicaba al trafico de estupefacientes. –todo un numero-. Cuando me disponía a salir del lugar con escasa información, uno de los pescadores, me pidió nuevamente la foto y me dijo que si era cierto que ese boquete se encontraba cerca de ellos; le dije que con toda seguridad. A mi me parece que lo que usted busca es la “Mancha Redonda”; ¿La mancha redonda? ¿Que es eso? ¿Le importaría acompañarme?, me respondió que no, que yo acababa de pasar por encima de ella. Insistí y me dijo que tenía que echar las redes y no podía perder tiempo, le respondí que lo recompensaría. De este modo conseguí que me acompañara hasta el lugar. Le pregunté mientras íbamos navegando casi barloados. Por que le llamaban la “mancha redonda”, me respondió que eso venia de viejo. Y para que deciros cuantas preguntas le hice hasta que llegamos al lugar. Le pague y vi la cara de satisfacción de aquel pescador, me dio las gracias y entre otras cosas me aconsejó que era muy peligroso bajarse de la embarcación, porque los lodos eran como una trampa que podía clavarme y ahogarme, ya que aquello era como una inmensa poza. Nos despedimos y seguí mirando hasta conseguir las coordenadas con mi GPS. 36º 29´ 38 “ N. Y 6º 12´ 53, 01” W. como podrán observar el Cráter de Cádiz está localizado. Pude clavar mi bichero en el “Ojo de Polifemo”.
Lo mas importante al menos para mi, no ha sido “dejar ciego al cíclope” he dado con él y es suficiente, ha sido mi deber como investigador “descubrirlo”. Lo mas importante viene ahora, cuando Polifemo, clame a su padre Poseidón,- dios del mar-, su ceguera -espero ser comprendido por los entendidos. El mar es engañoso, vira en falso y un golpe de mar o una caída en el lodo te arrebata la vida si no respetas sus leyes.
Tocante a la “Mancha Redonda”, o “Cráter de la Bahía de Cádiz”, es lo mismo, seguiré hablando del tema.
Jesús Borrego López.